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domingo, 19 de julio de 2009

París nº6 o 7... O_O

Porque ya tenemos confirmada la fecha de nuestra visita a París y ya ni nos acordamos de cuántas veces hemos ido en los últimos tres años, voy a colgar las fotos del último viaje a ver si nos ponemos en situación. Y siguiendo la tendencia de la anterior escapada, les vamos a dar caña a los museos y a las rutas literarias.

Vimos dos exposiciones lijeras:
una de literatura infantil y juvenil francesa y otra sobre El Pequeño Nicolás.
También le dimos caña al Louvre,
un viernes por la tarde que es más barato y abren hasta las diez de la noche...

y al Musée de la Vie Romantique
que tiene un salón de té muy cuco,
pero que en invierno estaba cerrado...
habrá que volver...

el Musée de Carnavalet también lo visitamos
porque trata sobre la historia de la ciudad
y ¡es gratis!


y el día que nos volvíamos a Barcelona
no pudimos dejar de plantarnos en los
Jardins du Luxembourg
donde descubrimos que lo chic era sentarse
armados con una buena barra de pan
queso brie y nutella,
ah, y las chicas siempre con los labios carmín
(ya me he comprado una barra en russian red...)

À bientôt!

martes, 16 de septiembre de 2008

Redacción: Las vacaciones (3ª parte)

Previously on Las vacaciones en París: Una vez superada la visita a las catacumbas, ansiada hasta la extenuación por elAbogado, nos pudimos dedicar a pasear por los pasajes cubiertos, otra de las visitas fetiche del susodicho... Y aunque ya habíamos visto algunos le gustaron tanto que hasta aprendió a buscar por la red y enterarse de que hay muchísimos por la ciudad.

Y con una lista que parecía interminable nos volvimos a patear la capital francesa en busca de estos pasajes cubiertos, antepasados de los actuales centros comerciales. (Barceloneses de pro, ¿os acordáis de las ya extintas galerías Avenida o de las supervivientes Maldá?).

Los primeros pasajes los descubrimos en nuestro viaje iniciático por París. Fueron los pasajes del barrio de Montmatre, que empiezan al lado del Folies Bergere y que te llevan hasta el Boulevard de Montmatre. Son tres pasajes, uno detrás de otro: el Passage Jouffroy, el Verdeau y el Panoramas.

Propios de la Rive Droite, los pasajes cubiertos nacen de la necesidad de las buenas señoras de pasearse y admirar escaparates de tiendas de artesanos, anticuarios y exclusivas, pero alejadas de aglomeraciones y protegidas de las inclemencias climáticas.

La mayoría son de estilo rococó, muy rimbobantes en sus mármoles y molduras, y conservan el encanto de los comercios antiguos. Son preciosos los salones de te con sus escaparates llenos a rebosar de pecaditos dulces y múltiples chocolates. Y su son de pecado la viennoisserie, las librerías antiguas... pues ya os lo podéis imaginar.

Encima de los locales, hay espacio para las viviendas y son muchas las ventanas que se engalanan con flores. Me sorprendió ver las entradas a las casas justo al lado de los comercios, abiertas, con las bicis y los carritos de bebés sin atar. Será que allí son más civilizados.

Después de los passages couverts de Montmatre, mi pasaje favorito es la Galerie Vivienne con los suelos de mosaico, la vidriera soleada, los carteles de los comercios, la librería Jousseaume y el salón de te A priori thé. Al lado está la galería Colbert, que ha pasado ha ser un espacio para exponer esculturas, que también vale mucho la pena visitar.

Un poco más abajo, justo al lado de los jardines del Palais Royal está el pasaje Perron donde hay una tienda de cajas de música espectacular. El pasaje antaño era muy frecuentado por las cortesanas que se dirigían a los jardines y al palacio donde se ve que se organizaban unas orgías de cuidado.

Y después de catacumbas y pasajes, por fin me pude ir de paseo gastronómico a comprar chocolate y a tomar un te a la Amélie, para luego dirigirnos en TGV a la capital europera, Bruselas.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Redacción: Las vacaciones (2ª parte)

Previously on Las vacaciones en París: Así que nos fuimos otra vez a París. No sé cuántas veces he visitado la ciudad de la luz en los últimos dos años, pero no me canso de hacerlo. Siempre encuentro cosas nuevas para ver. Siempre. Y este viaje no ha sido distinto, aunque no ha sido tan variado como los anteriores, ya que elAbogado lo ha enfocado sobre dos temas que le interesaban especialmente: la muerte y los pasajes cubiertos.

Aunque París sea la ciudad de la luz, del amor y demás, la muerte está muy presente y caminando por sus calles te puedes topar con un cementerio, multitud de iglesias con tumbas alojadas entre sus sagradas paredes y si caminas bajo tierra ya es el no va más. Y bajo tierra nos fuimos el primer día a visitar las catacumbas. En la Plaza Denfert-Rocherau está el acceso, en lo que parecía ser una antigua parroquia. En la entrada, antes de llegar a la taquilla, un cartel avisa a los visitantes con dudas que la excursión no se recomienda a personas sensibles y/o con problemas respiratorios o cardíacos. Al lado del cartel, un desfibrilador cardíaco por si alguien que se ha creído muy hombre resulta no serlo tanto.

elAbogado parecía aún más tenebroso...

Estas galerías mineras de roca caliza de época romana evolucionaron hacia cementerio subterráneo cuando la ciudad vio saturados los cementerios que se encontraban en la mayoría de iglesias, y no es que haya pocas en París... También fue un factor desencadenante fueron las numerosas infecciones que sufrían los ciudadanos del distrito de Les Halles por el incorrecto manejo de los cadáveres de un cementerio cercano al mercado.

Así que, de noche y en carruajes para no traumatizar a los parisinos, se fueron trasladando los cadáveres inhumados hacia las minas que han vivido grandes momentos en la historia de París: numerosos nobles fueron enterrados aquí después de pasar por la guillotina durante la Revolución Francesa y en un giro del destino el propio Robespierre también acabó en las catacumbas; durante la Segunda Guerra Mundial la resistencia usó los túneles para esconderse y una vez la ciudad fue sometida los propios alemanes construyeron un búnker aprovechando las galerías y las criptas; y en la actualidad son los "alternativos" que se meten por los múltiples accesos a las catacumbas desde las alcantarillas que dan trabajo a los cataflics o policías de las catacumbas que alguna vez se han encontrado con uno de estos exploradores perdido y muerto por los más de 300 kilómetros de galerías.

Unos siete minutos de caminata por galerías oscuras, sinuosas y muy húmedas dan lugar a la puerta del osario donde más de 6 millones de parisinos reposan para siempre en muros hechos con fémures, tibias y peronés coronados por calaveras. Me asombró la cantidad de espacios amplios donde se acomodan criptas, altares y grandes cruces de piedra para honrar a los muertos, dejando de lado así la imagen de almacén de huesos para parecerse más a un monumento funerario. Cuatro kilómetros después hay que escalar una sinuosa escalera de caracol te topas con la luz y un tío que te pide que abras la mochila, y con razón, ya que durante la primera hora de visita del día ya habían intentado chorizar dos huesos y una calavera.

Una vez superada la visita a las catacumbas, ansiada hasta la extenuación por elAbogado, nos pudimos dedicar a pasear por los pasajes cubiertos, otra de las visitas fetiche del susodicho... Y aunque ya habíamos visto algunos le gustaron tanto que hasta aprendió a buscar por la red y enterarse de que hay muchísimos por la ciudad.

lunes, 25 de agosto de 2008

Redacción: Las vacaciones (1ª parte)

Empecé las vacaciones antes de tiempo. Fui guardándome días que me debían algunos compañeros de la biblio y antes de que cerráramos me fueron compensando por aquellos turnos dobles que en su momento les hice a ellos y así tuve tres días más de vacaciones. En realidad no fueron días regalados. Trabajé por esos días, pero como hacía ya mucho tiempo, pues no me acordaba de aquel pago, así que los disfruté como si hubieran sido gratuitos. Aunque luego a la hora de la verdad no se puede decir que hiciera mucho con ellos. Ni mucho ni poco. Perreé. Me encanta perrear porque soy muy perra como mi hermana Esther. Ella hubiera hecho lo mismo.

Tendría que haber preparado el viaje, pero no lo hice porque los primeros días que pasábamos en París prácticamente ya los había organizado al milímetro elAbogado y los últimos que pasábamos en Bruselas pues... me dio pereza y el vecino decidió irse de vacaciones y apagar el router.

Inciso: empiezo a estar mosqueada con ese tema. Prácticamente hará un mes que se fue y espero que vuelva pronto (si es que ése es el motivo por el que me he quedado sin línea... podría haberse ido para siempre...) porque me cabrearía mucho tener que pagar una conexión. No creo que pudiese volver a hacerlo después de haber disfrutado de dos años de acceso a la red gratuito. Y no malpenséis porque no hago maldades. No me bajo nada y como tampoco es que pase mucho tiempo en casa pues no estoy todo el día conectada. Pero hay que admitir que nada me gusta más que escribir en el blog desde la cama o el sofá y en pijama. Me dará mucha pereza tener que desplazarme hasta la biblioteca para poder leer la prensa, los blogs y actualizar el mío. ¿Seré capaz si se da el caso?

Mi cumpleaños volvió a caer en vacaciones (que yo recuerde siempre ha sido así y, ¿no sería genial que cada año se celebrara un día distinto?), pero ya hace unos años que me agencié un grupo de amigos que se acuerdan de llamarme y felicitarme aunque se encuentren en la otra punta del mundo, tostándose al sol y saboreando bebidas exóticas. También tuve mi ración de comidas familiares para celebrarlo y unos fantásticos regalos (este año fueron de lo mejorcito), que ya os enseñaré más adelante.

Así que nos fuimos otra vez a París. No sé cuántas veces he visitado la ciudad de la luz en los últimos dos años, pero no me canso de hacerlo. Siempre encuentro cosas nuevas para ver. Siempre. Y este viaje no ha sido distinto, aunque no ha sido tan variado como los anteriores, ya que elAbogado lo ha enfocado sobre dos temas que le interesaban especialmente: la muerte y los pasajes cubiertos.

martes, 15 de julio de 2008

París y Bruselas, ¡allá vamos!

Aprovechando que ayer fue la Fiesta Nacional de Francia, conmemorando la toma de la Bastilla, reservamos nuestras vacaciones estivales.
Y sin mucho misterio, la verdad, porque volveremos a una de nuestras ciudades fetiche:
París. Iremos cuatro días a buscar más dulces (en la foto, un éclair muy patriótico que nos comimos en Fauchon) y a intentar encontrar al verdadero culpable de la muerte de Lady Di, por supuesto.
Desde París cogeremos el TGV hasta
Bruselas y allí pasaremos cuatro días más probando toneladas y toneladas de chocolate. Por supuesto también caerán libros, libros y más libros.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Navidad, Navidad... (IV): en París y en Nueva York

Este año he podido ver cómo se celebra la Navidad en París, con su iluminación navideña, el frío que hace y también los escaparates de las Galeries Printemps y Lafayette. Ya lo viví de niña, que es el mejor momento, crees que allí mismo viven los Reyes y Papá Noel. Es muy bonito.



Pero también es espectacular vivir la Navidad en Nueva York. Es como entrar en cualquier película navideña americana. Luces por todas partes, a lo grande. A lo gigante. Las tiendas, a reventar. La gente, abrigada hasta las orejas. Y es que hace un frío que te mueres. No he pasado tanto frío como en Nueva York. Hasta los perritos llevan una especie de botas en las patas para no resbalar en el hielo y les queme las almohadillas. Un ejemplo de esta locura navideña es el espéctaculo que realiza la tienda Sacks 5thAvenue en su edificio, como si fuera un desfile en EuroDisney... Aunque es igual de espectacular el Rockefeller Center con su árbol de navidad gigante y las bolas navideñas, como las que se cuelgan en los árboles, en tamaño gigante (casi tan altas como las personas), instaladas en medio de las aceras...




Nota: no he colgado mis propios vídeos porque aún no he conseguido que se vean en el ordenador, sólo puedo verlos desde mi cámara. Argghh!!!

viernes, 7 de diciembre de 2007

Bibliothèque de l'Heure Joyeuse

Aprovechando que volvía a visitar París, y que en el último viaje no había tenido mucho tiempo, me fui a la Bibliothèque de l'Heure Joyeuse para conocer la primera biblioteca dedicada totalmente al público infantil en Francia.

La biblioteca fue instalada en París en 1924, aunque en 1920 fue creada en Bélgica. Fue la primera biblioteca creada únicamente para el público infantil en Francia y pretendía crear un entorno para los niños, fuera de la escuela, donde difundir la literatura infantil. Desde el principio, los objetivos básicos de la biblioteca es ofrecer a los niños un espacio con ambiente y decorados muy agradable (con pinturas, pósters, muebles adaptados en tamaños y colores...), disposición de los libros en total libre acceso (es decir, sin estanterías cerradas). Incitando así a los niños a acercarse a la lectura y al libro como objeto preciado. Organizan también las primeras acciones de animación a la lectura, como la hora del cuento y exposiciones relacionadas con la literatura, la implicación de los niños en la gestión de la biblioteca y la colaboración con otros profesionales del sector.

Toda esta información que aporto la he transcrito de mis apuntes recogidos en la clase de Biblioteques i llibres per a infants de la Teresa Mañà, y poder visitar una biblioteca histórica como esta me hace pensar en cómo pasa el tiempo. Hace unos años tomaba apuntes sobre este equipamiento y pensaba, "jo, qué chula esta biblio, ojalá algún día pudiera verla" y hace unos días estuve allí y pensé en la valentía de esas bibliotecarias fundadoras que revolucionaron las bibliotecas infantiles... ai, que me emociono. Será que me hago mayor...

Sala de libros para primeros lectores

Pasillo lleno de libros de la sala con fondos contemporáneos, a la derecha la estantería con libros en otras lenguas, donde los títulos de Ana María Matute son los que arrasan

Exposición dedicada al libro Un lion à Paris de Beatrice Allemagna, con bocetos de la autora, otras ediciones del álbum en otros países, entre ellas la española, el león protagonista tricotado a mano por la hermana de la autora, otros libros donde los leones son protagonistas y donde la ciudad de París es protagonista...

... dibujos originales para la edición del libro.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Salon du livre et de la presse jeunesse (I)

Después de varios años intentando visitar el Salon du livre et de la presse jeunesse en Montreuil, París, por fin esta vez, ha sido posible.

Me habían explicado maravillas sobre su calidad, su variedad, su extensión..., pero todo me parecía un pelín exagerado. Acostumbrada a los salones del libro de nuestra casa, pues... claro, nada parece todo. Dos días después de mi vuelta, puedo decir que es mucho más que todo. Es mejor.

Mi primera sorpresa fue la magnitud del evento, tanto en sus dimensiones como en su calidad. Respecto a las dimensiones, guau!, impresionante. El salón está ubicado en dos naves industriales con tres pisos, repletos de stands. Respecto a su magnitud y consideración dentro del mundo cultural parisino, me dejó anonadada que al bajar del avión, en el mismo aeropuerto de Charles de Gaulle una gran pancarta con el cartel del salón anunciaba cómo llegar hasta el mismo.

En la entrada del salón, patidifusa me dejan las unidades móviles de televisión que informan sobre cómo se desarrolan las diferentes actividades literarias. Después de recoger mi acreditación, tengo que sortear ingentes manadas de escolares parisinos que se agolpan en las puertas de entrada. La cantidad de niños es tan abrumadora que hasta emociona. Y lo mejor de todo, no era en horario escolar. Siempre es bueno que los profesores acompañen a sus alumnos a actos relacionados con la literatura y los libros, pero son actividades obligatorias. Ver a tantos niños y adolescentes pasando la tarde de un viernes en un salón del libro es alentador.

La segunda sorpresa que me llevo me la dan los propios stands del salón. Todos muy cuidados, decorados con ilustraciones, posters, muñecos, los libros bien dispuestos e iluminados. Y no sólo las novedades sino un amplio abanico de fondo editorial. Todos estos aspectos contribuyen a aportar solidez, continuidad y credibilidad a un salón que quiere difundir la literatura creada para los niños. Y realmente es así. Todos los stands, los de grandes editoriales y librerías, los de asociaciones profesionales, los de bibliotecarios... todos sin excepción te obligaban con su organización y puesta en escena a pararte y chafardear.

¿Por qué en nuestros salones no se hace igual? ¿Por qué no tenemos un gran salón dedicado a la literatura infantil a nivel nacional? ¿Por qué en los salones del libro generalista no se dedican más espacio y energías a los futuros lectores? Me muero de envidia. Yo también quiero un salón como el de Montreuil en mi ciudad, en mi país.


Os recomiendo que el año que viene os guardéis unos cuantos días de las vacaciones para finales de noviembre, guardéis también unos ahorrillos porque los vais a gastar y a disfrutar de la literatura infantil.

martes, 4 de diciembre de 2007

Siempre nos quedará París



Fotos realitzadas por pequeñasaltamontes y elabogado.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Leyendo en París (I)

Menos mal que visitar la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, la Plaza de la Bastilla y demás monumentos míticos es obligado porque si no sólo hubiese ido a librerías y creperías... Algunos de las más bonitas librerías que he visitado:

En la sede de la librería de la editorial Taschen compré un libro bien grande con unas fotografías parisinas de ensueño. Disponían de mucho de su fondo editorial a precios muy económicos.

La librería Couleur du temps se pueden encontrar libros sobre arte, fotografía, ilustración, etc. Disponen también de una sección de rebajas de álbumes ilustrados infantiles muy interesantes.

La Librarie des Abbesses está situada justo al lado de la plaza también des Abbesses. Dispone de un amplio surtido de publicaciones sobre el barrio de Montmatre, su historia, su evolución y sus artistas.


En las galerías que se encuentran en los pasajes cubiertos del barrio de Montmatre se pueden encontrar libros de segunda mano, mapas antiguos, retratos, libros de colección, sellos, etc. Es muy agradable pasear por los tenderetes y rebuscar tesoros perdidos.


Más que famosos son los puestos de los libreros de la orilla del río Sena. Novelas actuales, libros de historia, carteles, postales y fotografías antiguas, libros amarillos de segunda mano que parecen rescatados de morir ahogados en el río y demás joyas que se pueden contemplar dando un romántico paseo cruzando los puentes de París.

Y una calle que va a parar a la comercial Rue Rivoli (que nada tiene que ver con la literatura y sí más bien con Zara), la calle Nicolas Flamel... ¿A quién le suena como personaje literario?