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lunes, 16 de septiembre de 2019

Lecturas para acompañar la vuelta al cole, la separación y el reencuentro

Intento no utilizar la literatura infantil para "trabajar" los asuntos espinosos de la crianza porque considero que la lectura ha de ser un divertimento para los lectores. Pero no nos engañemos, los cuentos son una herramienta muy efectiva para acompañar ciertos temas, tanto para los pequeños como para los adultos. En mi caso, intercalar lecturas "útiles" (pero igualmente de gran calidad literaria) me facilita la tarea de acompañamiento, validación y diálogo de emociones, miedos, ansiedad, etc que pueda estar sintiendo mi hijo. Hablar sobre lo que está sucediendo en el cuento o lo que está sintiendo el protagonista es un camino directo para expresarse sobre uno mismo.

En el caso de la vuelta al cole o iniciarse en esta etapa por primera vez, desencadena miedos y angustia respecto a lo desconocido, la separación, la timidez y la vergüenza. Así que he seleccionado lecturas para las familias del colegio que me pidieron recomendaciones literarias que permitan identificar estos conflictos internos. Algunas están ubicadas en el propio centro escolar, otras no.

¡Hasta la tarde! / Jeanne Ashbé. Barcelona: Corimbo, 2001. ISBN 978-84-8470-025-8.

Es un álbum de grandes ilustraciones y escaso texto que explica las dinámicas cuotidianas de niños de diferentes edades en la escuela infantil, desde que un padre y una madre dejan a sus hijos para ir a trabajar. Los besos de despedida, los juegos, la comida, la siesta y la alegría del reencuentro. A partir de 2 años.

Pasito / Simon James. Vigo: Faktoría K de Libros, 2006. ISBN 8493464104.

Tres patitos han perdido de vista a su madre en medio del bosque. Los hermanos mayores mantienen la calma, en cambio el pequeño se asusta muchísimo. Estos le sugieren que pruebe el juego del paso a paso para transitar sin miedo la separación de su madre hasta que la encuentren.
La historia es una alegoría preciosa sobre la superación personal, cada uno a su ritmo y se puede extrapolar perfectamente a los periodos de adaptación escolar, en los que día a día se consiguen grandes hitos. A partir de 2 años.

Siempre pienso en ti / Kathi Appelt; Jane Dyer (il); M. Teresa Monguió (trad). Barcelona: Juventud, 2019. ISBN 978-84-2613173-7.

Un pajarito empieza el colegio y su madre intenta reconfortarlo explicándolo lo bien que se lo pasará acompañado siempre del amor que ella le profesa. Lo interesante de este cuento es que el conflicto se focaliza en la madre, que pone palabras a la angustia que sienten ambos ante la separación, validando ese dolor, y también la alegría ante el reencuentro. A partir de 3 años.

Las tres pequeñas lechuzas / Martin Waddel; Patrick Benson (il); Sandra Senra Gómez y Óscar Senra Gómez (trad). ISBN 978-84-8464-318-0.

Tres pequeñas lechuzas esperan en la seguridad de su nido a que su madre regrese. La estructura de este cuento retrata la evolución de las emociones entre la desazón y la alegría que sienten las protagonistas  hasta que su madre regresa. Un retrato perfecto de la inquietud que se siente sin el adulto de referencia. Las ilustraciones híperrealistas son otro gran punto a su favor. A partir de 3 años.

Bienvenida, Lupe / Eva Palomar. Barcelona: Babulinka Books, 2019. ISBN 9788494587374.

La familia de Lupe acaba de llegar al bosque y todas las liebres están muy emocionadas por conocer a sus nuevos vecinos, pero Lupe está dominada por la vergüenza de darse a conocer y el miedo de no gustar a los demás. Así que decide crearse diferentes disfraces para que la ayuden a hacerse pasar por otra identidad. Este álbum, ganador del Premio Lazarillo 2017, mantiene un equilibrio redondo entre el texto y la ilustración creando una historia preciosa sobre la importancia de mostrarnos tal como somos. A partir de 4 años.

No te vayas... / Gabriela Keselman; Gabriela Rubio (il). Madrid: Kókinos, 2018. ISBN 978-84-17074-54-8.

Catalina siente algo extraño cada vez que alguna cosa se marcha. Está claro que las despedidas no le gustan, pero a veces es necesario saber decir adiós para que otras cosas igual de divertidas lleguen a nosotros.
Este maravilloso álbum nos narra la angustia ante los cambios y las separaciones, pero también nos enseña cómo la calma se abre camino al aceptar aquello nuevo e inesperado.
A partir de 5 años.

Estas lecturas están disponibles en catalán, excepto No te vayas... y Pasito. Todas ellas las podéis encontrar en las bibliotecas públicas y en vuestra librería de barrio. Y si vas a comprar online, por favor, olvídate de Amazon y decántate por una plataforma que apoye a las librerías locales e independienes como Libelista.

¡Gracias por tu atención!

martes, 22 de julio de 2014

5 meses con Olau

Mañana hará 5 meses que conocimos a Olau. Después de pasar un embarazo tranquilo y casi clandestino gracias a una barriga que prácticamente no apareció hasta el sexto mes, el vikingo decidió adelantarse dos semanas y media. Rompí aguas en casa porque aquel día trabajé en el turno de mañana sino me pilla en la biblioteca. Así de bien me encontraba.

Me enfrenté al parto sin miedo. Había acudido a las clases de preparación al parto y leí diversos libros que me ayudaron a entender el proceso fisiológico del nacimiento, pero fueros dos lecturas las que más me realizaron: Parir sin miedo y Parir sin dolor, ambos textos de Consuelo Ruiz de los que os hablaré próximamente.

Aunque sabía todo los procesos que se sucederían durante el parto, no estaba preparada para una rotura de bolsa accidental. Es decir, que el vikingo rompió la bolsa pero no tenía intención alguna de venir al mundo todavía.

Catorce horas después de romper aguas, de caminar y caminar, subir y bajar escaleras, ir a hacer la compra semanal y demás trabajos para animar al pequeñajo a salir, nos tuvimos que rendir y aceptar que iba a sobrellevar un parto inducido.
En las clases de preparación al parto había escuchado a un par de madres que vinieron a hablar de sus experiencias en el paritorio y justo las dos habían sido inducidas. Relataban contracciones muy dolorosas, incapaces de aguantar sin analgesia. 

Mi ilusión era disfrutar de un parto natural. Y escribo disfrutar porque me preparé especialmente para acompañar las contracciones sin bloquearme ni sentir pánico. Debo decir que mi tolerancia al dolor es más que alta y que desde mi primera regla he tenido contracciones (mucho más leves que las de parto obviamente) en cada menstruación. 

Fotografia de Norma Grau
Así que aguanté 38 horas de contracciones cada vez más fuertes. Lo viví como un proceso de acompañamiento al bebé, sentía que el trabajo duro, estresante y doloroso lo hacía él. Sorprendentemente no sentí dolor, era más una molestia creciente que me agotaba cada vez más a medida que pasaban las horas. Por más que me inducían, el vikingo decía que nanai. 

Finalmente, cuando empezaba a sobrevolar la temida cesárea por la cabeza de mi matrona, nos decidimos a intentar la inyección de oxitocina y darle otra oportunidad al vikingo.
Dado que estaba más que agotada y con la posibilidad de tener que hacer una cesárea en cualquier momento, me decidí a aceptar la peridural.

En cuanto entró en mi cuerpo el primer ciclo de oxitocina, el vikingo despertó de golpe y casi no hubo tiempo para nada. Dos pujos y le conocimos. Fue muy extraño porque pensé que me embargaría un amor instantáneo hacia él, tan fuerte como para dejarme noqueada. Pero en su lugar sentí una tremenda ola de compasión. Tan pequeño, desvalido y sin nadie más que sus padres para cuidar de él. para quererle y procurarle todo aquello que necesitara. Fue raro.

Cinco meses después, hemos dejado atrás un puerperio que se me hizo especialmente duro. Durante semanas no pude deshacerme del sabor agridulce que me dejó el parto. Ilusionada como estaba por sentir como le ayudaba a nacer, poder verlo nacer de mí y de golpe no poder experimentarlo. Con muchas lecturas sobre el embarazo y el parto y prácticamente nada sobre lo que pasa después, me sorprendió la dependencia extrema que teníamos el uno del otro. Sentí que mi vida, tal como la conocía había quedado atrás y no había tenido tiempo de despedirme de ella.
Por suerte, ahora estoy en sintonía con mi pequeño vikingo que ya me reconoce, se ríe de mis chorradas y me funde el corazón cuando me mira fijamente para luego acariciarme la cara.

Y cuando se acaba el día, siento que el agotamiento que porteo ha valido la pena. Miro la carita tan relajada que pone mientras duerme y tengo que reprimirme para no llenarlo de besos. Ahora sí que no me cabe en el pecho todo el amor que siento por él y por su papá que duerme justo a su lado. Me convenzo y cierro yo también los ojos.

lunes, 27 de enero de 2014

Pulmons, de Duncan Macmillan, en la Sala Beckett


El pasado domingo nos escapamos al teatro. Hacia ya tiempo que no íbamos y no puede ser. En realidad miento. En Reyes fuimos, pero por cuenta ajena, gracias a mi hermana postiza que nos regaló un par de entradas para ver a Berto Romero. Como disfruté tantísimo con su libro sobre la paternidad pensó, “ésta se va a reír bien, y en directo.” Efectivamente, me mondé de la risa.

Así que la primera obra que hemos ido a ver este año por cuenta propia, es Pulmons de Duncan Macmillan. Quizá el contenido argumental sea lo menos interesante, desde mi punto de vista claro, ya que ahonda en la típica ansiedad treintañera sobre la pareja, tener hijos, tu lugar en el mundo, etc. Un conjunto de neurosis que al no tenerlas pues no me llaman mucho la atención, me cargan un pelín.
Por cierto, a colación sobre esta ansiedad, os recomiendo especialmente la lectura de Dejad de lloriquear: sobre una generación y sus problemas superfluos, de Meredith Haaf.


En realidad la inseguridad sí que me asaltó un poco cuando empezamos a plantearnos la paternidad, pero sin llegar a ponerme neurótica. Durante la obra, la pareja protagonista reflexiona sobre la conveniencia de traer más niños a este mundo, sí es egoísta o no hacer y el tipo de padres que acabarás siendo.
Ser padres o no es la excusa para retratar la historia de esta pareja que va y viene en pequeños flashes vitales perfectamente coreografiados (gran trabajo Núria Legarda).

Alrededor de una cama como único elemento del decorado se desarrolla toda la historia. Es una cama en sí, pero también es la barra de una cafetería, entre otros escenarios. El ambiente de intimidad que se desarrolla entre los actores y el público es total, yo a veces incluso me sentí un poco voyeur al conectar tanto con ellos y su historia.
El activo, entonces, de Pulmons es su continente más que su contenido, sin querer desmerecerlo. Los actores Carlota Olcina (la pobre casi no puede ni respirar gracias a los monólogos sin pausa que se marca su personaje) y Pau Roca hacen un gran trabajo, con mucha química entre ellos; y la directora Marilia Samper y la coreógrafa Nuria Legarda bordan el montaje de la obra.


En resumen: nos encantó. Además fue nuestra primera experencia con el método de pago de la taquilla inversa que encontré muy interesante. Hasta el 9 de febrero tenéis tiempo de disfrutarla en la Sala Beckett.

martes, 7 de enero de 2014

Padres jashondos

Hoy quiero recomendaros un par de libros escritos por padres jashondos que abordan el tema de la m(p)aternidad de manera desenfadada y divertida.

El primero es Padres no ñoños: cómo tener un bebé y no volverse unos cursis, una lectura que se me hizo fundamental por aquello de haber sido testigo en la sala infantil de la biblioteca de multitud de casos de adultos que daban vergüenza ajena después de haber sido padres. 
La transformación, que algunas ya sufren desde el embarazo mismo, pero sobre todo la posterior, una vez ya tienes al crío en casa, es una de las cosas que más miedo me daba. El libro está estructurado en capítulos, con cada acción a evitar. Muy divertido. Escrito por Ata Arróspide, papá no ñoño, empezó con un blog que ahora hasta incorpora tienda online donde venden su propia línea de ropa y accesorios no ñoños para los bebés.
Destaco un par de citas que me han hecho sonreír, empezando por el tema clásico de "¿cómo vais a vivir en este piso tan pequeño?" hasta el "¿no vas a comprar este chisme taaaaan indispensable para tu bebé?":

"Recuerdo que, cuando yo era niño, todo era mucho más pequeño, aunque a mí me pareciera más grande. Sobre todo las casas y los coches. Y cabíamos. En cambio, ahora hay mucha gente que los oyes y piensas:¿dónde vivían éstos en los setenta o en los ochenta? ¿En la mansión de los Colby?"

Y otra cita clásica en la que me he visto involucrada infinitas veces por padres desesperados en la sala infantil de la biblioteca:

"Pero todavía hay una variante más retorcida y enrevesada de dar el cante en las conversaciones con tu bebé: involucrar directamente a un extraño que no tiene culpa alguna: ¡¡¡Cómete el yogur porque si no va a venir este señor y te va a comer el culo y te va a llevar a un sitio que tiene jaulas para los niños que no comen!!! Y el pobre señor es un buen hombre que jamás le ha hecho daño a nadie."

La segunda propuesta es el libro Padre, el último mono de Berto Romero, Oriol Jara, Roger Rubio y Rafael Barceló. Si el primero me pareció ingenioso y divertido, éste fue desternillante. Literalmente me daban ataques de risa en el autobús mientras lo leía de camino al trabajo. Era para verme.
Planteado desde el punto de vista masculino, aborda desde el embarazo a las primeras semanas de vida del retoño resultante, con el padre como testigo prácticamente inerte del proceso. No tanto por voluntad propia sino por una especie de conspiración social hacia la integración masculina en el milagro de la vida. Yo que siempre he sido un poco masculina, me he sentido muy reflejada en el libro, dado que no me han interesado mucho las diferentes fases del embarazo, tampoco he tenido antojos, ni cambios de humor... Soy raruna.
También os diré que el hecho que os guste el humor de Berto Romero es un punto a favor para leer este libro.
Así que aquellos padres que quieran involucrarse encontrarán cantidad de consejos e información que les vendrá muy bien tener en cuenta y encima todo explicado de una manera tan divertida, surreal, amena y original que parecerá que no estáis aprendiendo, cuando sí lo hacéis. ¿Un ejemplo?

"Una advertencia, cuando salga la placenta, no es recomendable que el padre haga bromas del tipo: Esto guárdemelo en un tupper que cuando viene de visita Tom Cruise nunca sé qué sacarle para picar.
Aunque nunca habrá mejor lugar ni momento para soltar este chiste, cualquier miembro del personal sanitario que atiende partos habrá oído esa broma tantas veces que lo único que les impedirá tirarle la placenta a la cara es que las normas del hospital son muy específicas respecto a atacar a los usuarios con desechos clínicos."

Ambas lecturas las tenéis disponibles en la red de bibliotecas de la provincia de Barcelona. Si pincháis en el título de cada libro, seréis dirigidos al catálogo y podréis comprobar qué bibliotecas los tienen disponibles.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Serás la madre que decidas ser

Supongo que ya me venía de fábrica, pero el paso por la Facultad de Biblioteconomia de la UB acabó de afianzar una costumbre que tenía muy arraigada: buscar información para resolver cualquier duda o sustentar una hipótesis preconcebida.
Hasta sobre el tema más tonto busco libros, artículos, páginas web y todo lo que se me ocurre para saber aquello que me pica curiosidad, y en un tema tan trascendental como el de la maternidad no podía ser menos. ¡Sería peor! Quizá el hecho de trabajar en la sala infantil de una biblioteca me ha facilitado la oportunidad de contemplar ejemplos de lo que me gustaría ser como madre, pero sobre todo muchos más ejemplos de lo que no querría llegar a ser por nada del mundo.
Así que en cuanto elAbogado y yo nos decidimos a quedarnos embarazados empezó mi búsqueda bibliográfica. Empecé a obsesionarme con fuentes de información donde encontrar testimonios, tanto positivos como negativos, sobre ser m(p)adre. ¿Por qué querrías ser madre? Una vez pasado el tiempo ¿te ha compensado ser madre? ¿Te has arrepentido? 

Sorpresivamente para mí, no encontré demasiada variedad al respecto. La lectura que más me impactó fue No kid: 40 buenas razones para no tener hijos. En este ensayo de la autora Corinne Maier el lector puede acceder, como bien indica el subtítulo, a cuarenta razones para no tener hijos. La propuesta es radical y más allá de afirmaciones muy muy exageradas que se pueden encontrar en el libro, me tomé esta lectura como una brutal crítica social a tener hijos porque sí. Como quien se compra un coche o se va de viaje, aquella de más allá se ha quedado embarazada y de golpe se me despierta el instinto maternal. Si tienes dudas, leerte este libro te sacará de ellas. O te produce un rechazo visceral o te afianza en tu convicción de tener hijos, y encima hacerlo "bien", ya que las cuarenta razones son tan espeluznantes que si de verdad quieres ser madre lucharás con todas tus fuerzas para que ninguna de ellas se haga realidad.

Pensé que me quedaría con esta lectura y ya, pero llegó un libro a la biblioteca que me llamó la atención: Una nueva maternidad, formado por textos de mujeres que publican en sus propios blogs, siguiendo la línea de la crianza natural. A los pocos días una compañerá reseñó en el blog de las bibliotecas el ensayo La mujer y la madre de Elisabeth Badinter y también me lo leí. Dos opciones que no pueden ser más contrarias. En el primer libro, hay un tono general hacia la maternidad como se concebía antes de la incorporación al mercado laboral de la mujer, resumiéndolo muy burdamente (porque hay más que esto) sería un por y para los hijos. Por cierto, ¿dónde están los padres en toda esta revolución en la crianza? Me preocupa que las propias mujeres no les mencionemos ni les incluyamos en el proceso. En el segundo libro, se define a la maternidad como la nueva esclavitud femenina.
Ninguno de los dos me acabó de convencer, ni tanto ni tan poco. Busco un punto medio entre renunciar a todo, o casi todo, por mis futuros hijos y renunciar a la maternidad por mantener tal como estoy ahora con mi trabajo y mi vida personal. Creo que es posible encontrar el equilibro, és más, Elisabeth Badinter define esta realidad como la mujer que se adapta. Espero poder llegar a ser esa mujer que se adapta, ser feliz con mi futura maternidad, poder compaginarla con las cosas que me gusta hacer, transmitírselas a mi hijo y seguir trabajando, ya que sería incapaz de renunciar a mi sala infantil ¡y a mis otros niños! :-)

Al final, toda esta vorágine lectora sobre la maternidad acabó repentinamente cuando hablé con Yolanda, amiga y compañera del trabajo, y ante mi exposición de todas las lecturas que había hecho, soltó un sonoro "puf" de pesadez y me sentenció con sabiduría: "Serás la madre que decidas ser, la que tú escojas y creas que debes ser". Tan fácil y tan sencillo como eso. Espero que finalmente sea así...