sábado, 21 de julio de 2007

Curas, qué miedo...

Copio la opinión de un lector vertida en El País:

La iglesia dice que los ángeles no tienen sexo, pero en Los Ángeles (EE UU) curas pederastas católicos han abusado durante décadas de niños/as con el beneplácito -esta es la palabra que quiero utilizar: beneplácito- de la jerarquía eclesial. De sexo parece que la iglesia sabe bastante y, por lo visto, no sólo en teoría, sino en la práctica. Mientras, el dinero de los cepillos, del Domund y de los impuestos que debería servir para los consabidos arreglos de los tejados de las iglesias -pozo sin fondo ancestral- se va para taparle la boca a las víctimas y los ojos a la justicia (sin mayúsculas, por favor). Ese es el ejemplo que da una organización cuyo ideal de mujer es una mujer virgen. Lo que más me duele es el silencio de la sociedad ante una organización que tiene diez mandamientos y sólo cumple el preámbulo estatutario: pedirás la cruz en la declaración de la renta. ¿Y el Vaticano, no tiene nada que decir? ¿Y el Monseñor Madrileño, ofrece la mejilla o es que está mirando para otro lado? Si Dios existe, que se vayan preparando.

Y otra noticia relacionada con el mismo tema terrorífico:

El Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que en octubre condenó a dos años de cárcel a un cura de 74 años, Rafael S. N., por abusar sexualmente de un menor, entre 1999 y 2001. La sentencia declara responsable civil subsidiario al Arzobispado de Madrid, que preside el cardenal Antonio María Rouco. Tendrá que pagar 30.000 euros a la víctima.
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Y como últimamente las viñetas están tan de moda...

2 comentarios:

bravecoast dijo...

espinoso asunto. la verdad es que no por ser cura se vuelve uno estas cosas, creo yo. pero todo lo que se oculta no solo en este tema es de juzgado de guardia y no se puede tolerar. es lo que suele pasar con gente que se toma su vida de forma tan divina que se ven superior a la ley de los hombres.

BENEDICTO XVI dijo...

Creo que el problema es más sencillo, se trata de unos hijos de satán con diversos problemas mentales, sin contar la multitud de complejos, y su maldad intrínseca. Y todo ello los conduce (de manera absoluta y malvadamente consciente) a realizar sus sueños más retorcidos y asquerosamente perversos con aquellos con los que saben que van a oponer menos resistencia, ya sea como en el caso de los niños (aunque no los únicos) como consecuencia de su inocencia, miedo, respeto, desconocimiento... La gente se extraña por qué los superiores jerárquicos lo único que hacen es dar protección a dichos insaciables carroñeros. JODER, por una razón muy sencilla, lo viven como algo normal. Algún día serán ellos los que se monten un "buen plan" con una de sus víctimas predilectas. Además, como mediante indemnizaciones se solucionan todos ests casos, lo único que se consigue es perpetuar su escalofriante y metódico hobby. Es más, creo que el riesgo que corren de ser descubiertos les excita todavía más, y consideran que por una vez que les descubran, que les quiten lo "bailao", o en su caso humillao, violao, o lo que quiera que hagan.