domingo, 21 de septiembre de 2014

50 aniversario del Complejo Elizalde

Hace casi 5 años les expliqué cómo una conversación casual con mi suegra me llevó a descubrir que en el bloque donde viven existe un refugio búnker de la Guerra Civil.

Y no sólo eso. El complejo de viviendas es historia viva de la ciudad. Este año se cumple un siglo que salió el primer coche de la fábrica de automóviles y motores de aviación Elizalde, una de las más prestigiosas de la España de principios del siglo XX.
Durante la Guerra Civil, la fábrica fue colectivizada y sus instalaciones pasaron a dedicarse a la fabricación de bombas y motores para los aviones republicanos, lo que provocó su bombardeo por parte de la aviación nacional. Cuando acabó la guerra, se recuperó la fabricación original.
A principios de los años 50, la empresa fue nacionalizada, pero poco después se cerraba y derribaba. En su lugar se construyeron cuatro bloques rectangulares en la manzana que ocupaba la fábrica.

El próximo sábado durante toda la jornada se celebrarán diferentes actividades para festejar el 50 aniversario del complejo de viviendas y el siglo de la fábrica. Entre dichas actividades, habrán visitas al búnker y conferencias sobre la historia de la fábrica, el complejo de viviendas y la ciudad de la época. Si están por aquí, no se lo pierdan. Y si no pueden acercarse, pueden hacer una visita virtual:

martes, 22 de julio de 2014

5 meses con Olau

Mañana hará 5 meses que conocimos a Olau. Después de pasar un embarazo tranquilo y casi clandestino gracias a una barriga que prácticamente no apareció hasta el sexto mes, el vikingo decidió adelantarse dos semanas y media. Rompí aguas en casa porque aquel día trabajé en el turno de mañana sino me pilla en la biblioteca. Así de bien me encontraba.

Me enfrenté al parto sin miedo. Había acudido a las clases de preparación al parto y leí diversos libros que me ayudaron a entender el proceso fisiológico del nacimiento, pero fueros dos lecturas las que más me realizaron: Parir sin miedo y Parir sin dolor, ambos textos de Consuelo Ruiz de los que os hablaré próximamente.

Aunque sabía todo los procesos que se sucederían durante el parto, no estaba preparada para una rotura de bolsa accidental. Es decir, que el vikingo rompió la bolsa pero no tenía intención alguna de venir al mundo todavía.

Catorce horas después de romper aguas, de caminar y caminar, subir y bajar escaleras, ir a hacer la compra semanal y demás trabajos para animar al pequeñajo a salir, nos tuvimos que rendir y aceptar que iba a sobrellevar un parto inducido.
En las clases de preparación al parto había escuchado a un par de madres que vinieron a hablar de sus experiencias en el paritorio y justo las dos habían sido inducidas. Relataban contracciones muy dolorosas, incapaces de aguantar sin analgesia. 

Mi ilusión era disfrutar de un parto natural. Y escribo disfrutar porque me preparé especialmente para acompañar las contracciones sin bloquearme ni sentir pánico. Debo decir que mi tolerancia al dolor es más que alta y que desde mi primera regla he tenido contracciones (mucho más leves que las de parto obviamente) en cada menstruación. 

Fotografia de Norma Grau
Así que aguanté 38 horas de contracciones cada vez más fuertes. Lo viví como un proceso de acompañamiento al bebé, sentía que el trabajo duro, estresante y doloroso lo hacía él. Sorprendentemente no sentí dolor, era más una molestia creciente que me agotaba cada vez más a medida que pasaban las horas. Por más que me inducían, el vikingo decía que nanai. 

Finalmente, cuando empezaba a sobrevolar la temida cesárea por la cabeza de mi matrona, nos decidimos a intentar la inyección de oxitocina y darle otra oportunidad al vikingo.
Dado que estaba más que agotada y con la posibilidad de tener que hacer una cesárea en cualquier momento, me decidí a aceptar la peridural.

En cuanto entró en mi cuerpo el primer ciclo de oxitocina, el vikingo despertó de golpe y casi no hubo tiempo para nada. Dos pujos y le conocimos. Fue muy extraño porque pensé que me embargaría un amor instantáneo hacia él, tan fuerte como para dejarme noqueada. Pero en su lugar sentí una tremenda ola de compasión. Tan pequeño, desvalido y sin nadie más que sus padres para cuidar de él. para quererle y procurarle todo aquello que necesitara. Fue raro.

Cinco meses después, hemos dejado atrás un puerperio que se me hizo especialmente duro. Durante semanas no pude deshacerme del sabor agridulce que me dejó el parto. Ilusionada como estaba por sentir como le ayudaba a nacer, poder verlo nacer de mí y de golpe no poder experimentarlo. Con muchas lecturas sobre el embarazo y el parto y prácticamente nada sobre lo que pasa después, me sorprendió la dependencia extrema que teníamos el uno del otro. Sentí que mi vida, tal como la conocía había quedado atrás y no había tenido tiempo de despedirme de ella.
Por suerte, ahora estoy en sintonía con mi pequeño vikingo que ya me reconoce, se ríe de mis chorradas y me funde el corazón cuando me mira fijamente para luego acariciarme la cara.

Y cuando se acaba el día, siento que el agotamiento que porteo ha valido la pena. Miro la carita tan relajada que pone mientras duerme y tengo que reprimirme para no llenarlo de besos. Ahora sí que no me cabe en el pecho todo el amor que siento por él y por su papá que duerme justo a su lado. Me convenzo y cierro yo también los ojos.

lunes, 10 de febrero de 2014

En la biblioteca... hay muchas cosas

Mostrador de préstamo. Se acerca un hombre y me pregunta:

-¿Tenéis máquina de internet?
- Emmm, sí, en la planta -1.
-El diario de hoy, eso ya no lo tendréis, ¿no?
- Sí, también los encontrará en la planta -1.
- Joder, pues sí que hay cosas en la planta -1...


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lunes, 27 de enero de 2014

Pulmons, de Duncan Macmillan, en la Sala Beckett


El pasado domingo nos escapamos al teatro. Hacia ya tiempo que no íbamos y no puede ser. En realidad miento. En Reyes fuimos, pero por cuenta ajena, gracias a mi hermana postiza que nos regaló un par de entradas para ver a Berto Romero. Como disfruté tantísimo con su libro sobre la paternidad pensó, “ésta se va a reír bien, y en directo.” Efectivamente, me mondé de la risa.

Así que la primera obra que hemos ido a ver este año por cuenta propia, es Pulmons de Duncan Macmillan. Quizá el contenido argumental sea lo menos interesante, desde mi punto de vista claro, ya que ahonda en la típica ansiedad treintañera sobre la pareja, tener hijos, tu lugar en el mundo, etc. Un conjunto de neurosis que al no tenerlas pues no me llaman mucho la atención, me cargan un pelín.
Por cierto, a colación sobre esta ansiedad, os recomiendo especialmente la lectura de Dejad de lloriquear: sobre una generación y sus problemas superfluos, de Meredith Haaf.


En realidad la inseguridad sí que me asaltó un poco cuando empezamos a plantearnos la paternidad, pero sin llegar a ponerme neurótica. Durante la obra, la pareja protagonista reflexiona sobre la conveniencia de traer más niños a este mundo, sí es egoísta o no hacer y el tipo de padres que acabarás siendo.
Ser padres o no es la excusa para retratar la historia de esta pareja que va y viene en pequeños flashes vitales perfectamente coreografiados (gran trabajo Núria Legarda).

Alrededor de una cama como único elemento del decorado se desarrolla toda la historia. Es una cama en sí, pero también es la barra de una cafetería, entre otros escenarios. El ambiente de intimidad que se desarrolla entre los actores y el público es total, yo a veces incluso me sentí un poco voyeur al conectar tanto con ellos y su historia.
El activo, entonces, de Pulmons es su continente más que su contenido, sin querer desmerecerlo. Los actores Carlota Olcina (la pobre casi no puede ni respirar gracias a los monólogos sin pausa que se marca su personaje) y Pau Roca hacen un gran trabajo, con mucha química entre ellos; y la directora Marilia Samper y la coreógrafa Nuria Legarda bordan el montaje de la obra.


En resumen: nos encantó. Además fue nuestra primera experencia con el método de pago de la taquilla inversa que encontré muy interesante. Hasta el 9 de febrero tenéis tiempo de disfrutarla en la Sala Beckett.

viernes, 10 de enero de 2014

En la biblioteca... hay muchos números

Mostrador de préstamo. Suena el teléfono. Es un hombre. Quiere que le renueve el préstamo de un libro. 
Le digo:

- ¿Tiene usted su carné a mano?
- Sí.
- ¿Me dice el número, por favor?
- ...silencio...
- ¿Oiga?
- Es que en el carné no hay ningún número.
- Fíjese, ya verá como sí, debajo del código de barras.
- [Indignado] Oiga, ¡esto no es un número, son muchos números!

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martes, 7 de enero de 2014

Padres jashondos

Hoy quiero recomendaros un par de libros escritos por padres jashondos que abordan el tema de la m(p)aternidad de manera desenfadada y divertida.

El primero es Padres no ñoños: cómo tener un bebé y no volverse unos cursis, una lectura que se me hizo fundamental por aquello de haber sido testigo en la sala infantil de la biblioteca de multitud de casos de adultos que daban vergüenza ajena después de haber sido padres. 
La transformación, que algunas ya sufren desde el embarazo mismo, pero sobre todo la posterior, una vez ya tienes al crío en casa, es una de las cosas que más miedo me daba. El libro está estructurado en capítulos, con cada acción a evitar. Muy divertido. Escrito por Ata Arróspide, papá no ñoño, empezó con un blog que ahora hasta incorpora tienda online donde venden su propia línea de ropa y accesorios no ñoños para los bebés.
Destaco un par de citas que me han hecho sonreír, empezando por el tema clásico de "¿cómo vais a vivir en este piso tan pequeño?" hasta el "¿no vas a comprar este chisme taaaaan indispensable para tu bebé?":

"Recuerdo que, cuando yo era niño, todo era mucho más pequeño, aunque a mí me pareciera más grande. Sobre todo las casas y los coches. Y cabíamos. En cambio, ahora hay mucha gente que los oyes y piensas:¿dónde vivían éstos en los setenta o en los ochenta? ¿En la mansión de los Colby?"

Y otra cita clásica en la que me he visto involucrada infinitas veces por padres desesperados en la sala infantil de la biblioteca:

"Pero todavía hay una variante más retorcida y enrevesada de dar el cante en las conversaciones con tu bebé: involucrar directamente a un extraño que no tiene culpa alguna: ¡¡¡Cómete el yogur porque si no va a venir este señor y te va a comer el culo y te va a llevar a un sitio que tiene jaulas para los niños que no comen!!! Y el pobre señor es un buen hombre que jamás le ha hecho daño a nadie."

La segunda propuesta es el libro Padre, el último mono de Berto Romero, Oriol Jara, Roger Rubio y Rafael Barceló. Si el primero me pareció ingenioso y divertido, éste fue desternillante. Literalmente me daban ataques de risa en el autobús mientras lo leía de camino al trabajo. Era para verme.
Planteado desde el punto de vista masculino, aborda desde el embarazo a las primeras semanas de vida del retoño resultante, con el padre como testigo prácticamente inerte del proceso. No tanto por voluntad propia sino por una especie de conspiración social hacia la integración masculina en el milagro de la vida. Yo que siempre he sido un poco masculina, me he sentido muy reflejada en el libro, dado que no me han interesado mucho las diferentes fases del embarazo, tampoco he tenido antojos, ni cambios de humor... Soy raruna.
También os diré que el hecho que os guste el humor de Berto Romero es un punto a favor para leer este libro.
Así que aquellos padres que quieran involucrarse encontrarán cantidad de consejos e información que les vendrá muy bien tener en cuenta y encima todo explicado de una manera tan divertida, surreal, amena y original que parecerá que no estáis aprendiendo, cuando sí lo hacéis. ¿Un ejemplo?

"Una advertencia, cuando salga la placenta, no es recomendable que el padre haga bromas del tipo: Esto guárdemelo en un tupper que cuando viene de visita Tom Cruise nunca sé qué sacarle para picar.
Aunque nunca habrá mejor lugar ni momento para soltar este chiste, cualquier miembro del personal sanitario que atiende partos habrá oído esa broma tantas veces que lo único que les impedirá tirarle la placenta a la cara es que las normas del hospital son muy específicas respecto a atacar a los usuarios con desechos clínicos."

Ambas lecturas las tenéis disponibles en la red de bibliotecas de la provincia de Barcelona. Si pincháis en el título de cada libro, seréis dirigidos al catálogo y podréis comprobar qué bibliotecas los tienen disponibles.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Los juegos del hambre, de Suzanne Collins


En un mundo postapocalíptico, en Panem el Capitolio gobierna con dureza  los 12 distritos en los que ha sido dividida la sociedad. Especializados por sectores (uno para la agricultura, otro para la minería, etc) y sometidos a un rígido control. 
Cada año, para recordar que la rebelión es inútil se celebran Los Juegos del Hambre, una competición televisada donde los participantes son un chico y una chica de cada distrito, elegidos por sorteo. 24 participantes en total que tendrán que luchar a muerte hasta que sólo sobreviva uno de ellos.

La historia empieza en el Distrito 12 cuando la pequeña Primrose Everdeen es escogida como Tributo para participar en Los Juegos del Hambre. Su hermana Katniss se ofrece voluntaria para sustituirla, salvándola  así de una muerte segura. Este es el inicio de una lectura sin fin, en la que prácticamente no tuve tiempo ni de respirar entre capítulo y capítulo, libro a libro. Los Juegos del Hambre engancha que es un primor. Cualquier intento de dejar la trilogía para intercalarla con otras lecturas fue en vano.

Narrada en primera persona y tiempo presente, el lector se une a la protagonista en su lucha para sobrevivir a la matanza que se desarrollará en la arena, pero también es uno más de los espectadores del Capitolio, dedicados al hedonismo y al ocio, que tanto disfrutan de la masacre anual.
A lo largo de las tres entregas de la saga, a la historia se le añaden más elementos como el triángulo amoroso de Katniss con Gale y Peeta y la descarnada guerra final para derrocar al Capitolio. Ambos elementos sirven de propósito a la autora para desarrollar la profundidad psicológica de la protagonista adolescente.

Lo que más me ha gustado de la trilogía, obviando los elementos propios del género fantástico-distópico y de aventuras, es que la historia no cae en maniqueísmos típicos. Tanto en el comportamiento  a veces voluble y caprichoso de la propia Katniss respecto a sus dos compañeros masculinos, hasta en la guerra que se desarrolla en la tercera entrega, donde los dos bandos utilizan y sacrifican cuantas vidas humanas sean necesarias en favor de sus líderes y de sus ideales.

El retrato evolutivo de la psicología de la sociedad y de los personajes que la habitan, así como de sus propios conflictos, que empieza con la frivolidad extrema del Capitolio y acaba con un tono negro y nihilista generalizado, es otro de los puntos fuertes de la saga. 

Como todo fenómeno literario, Los Juegos del Hambre cuenta con grandes entusiastas, pero también con detractores. De entre todas las críticas y reseñas leídas me quedo con dos, una de cada lado. Entre los entusiastas recomiendo leer el post La gran potencialidad literaria de Los Juegos del Hambre publicado en el blog Lector Empedernido donde se analiza la estructura literaria, la profundidad psicológica e incluso la simbología presentes en la saga. Del lado contrario me interesó especialmente el post Circo romano por televisión del blog Bienvenidos a la fiesta de Luis Daniel González, donde el autor expone su opinión al respecto de la saga como ejemplo de los recientes fenómenos literarios distópicos que utilizan excusas educativo-culturales-morales (en palabras del propio autor) para justificar dichos relatos que utilizan la muerte gratuita o las masacres para jugar con el morbo y la curiosidad del lector. Es muy interesante también profundizar en esta teoría a través del artículo del mismo González, Novelas juveniles inquietantes o sociedad inquietante donde se contraponen diversos ejemplos literarios que sí tendrían intención literaria con otros, como Los Juegos del Hambre, que no.

En todo caso, Los Juegos del Hambre es una interesante propuesta literaria a la que vale la pena dedicarle vuestro tiempo lector y si queréis posicionaros luego de un lado, del otro o de ninguno. Y si ya la habéis leído me interesará saber vuestra opinión al respecto.