lunes, 10 de febrero de 2014

En la biblioteca... hay muchas cosas

Mostrador de préstamo. Se acerca un hombre y me pregunta:

-¿Tenéis máquina de internet?
- Emmm, sí, en la planta -1.
-El diario de hoy, eso ya no lo tendréis, ¿no?
- Sí, también los encontrará en la planta -1.
- Joder, pues sí que hay cosas en la planta -1...


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lunes, 27 de enero de 2014

Pulmons, de Duncan Macmillan, en la Sala Beckett


El pasado domingo nos escapamos al teatro. Hacia ya tiempo que no íbamos y no puede ser. En realidad miento. En Reyes fuimos, pero por cuenta ajena, gracias a mi hermana postiza que nos regaló un par de entradas para ver a Berto Romero. Como disfruté tantísimo con su libro sobre la paternidad pensó, “ésta se va a reír bien, y en directo.” Efectivamente, me mondé de la risa.

Así que la primera obra que hemos ido a ver este año por cuenta propia, es Pulmons de Duncan Macmillan. Quizá el contenido argumental sea lo menos interesante, desde mi punto de vista claro, ya que ahonda en la típica ansiedad treintañera sobre la pareja, tener hijos, tu lugar en el mundo, etc. Un conjunto de neurosis que al no tenerlas pues no me llaman mucho la atención, me cargan un pelín.
Por cierto, a colación sobre esta ansiedad, os recomiendo especialmente la lectura de Dejad de lloriquear: sobre una generación y sus problemas superfluos, de Meredith Haaf.


En realidad la inseguridad sí que me asaltó un poco cuando empezamos a plantearnos la paternidad, pero sin llegar a ponerme neurótica. Durante la obra, la pareja protagonista reflexiona sobre la conveniencia de traer más niños a este mundo, sí es egoísta o no hacer y el tipo de padres que acabarás siendo.
Ser padres o no es la excusa para retratar la historia de esta pareja que va y viene en pequeños flashes vitales perfectamente coreografiados (gran trabajo Núria Legarda).

Alrededor de una cama como único elemento del decorado se desarrolla toda la historia. Es una cama en sí, pero también es la barra de una cafetería, entre otros escenarios. El ambiente de intimidad que se desarrolla entre los actores y el público es total, yo a veces incluso me sentí un poco voyeur al conectar tanto con ellos y su historia.
El activo, entonces, de Pulmons es su continente más que su contenido, sin querer desmerecerlo. Los actores Carlota Olcina (la pobre casi no puede ni respirar gracias a los monólogos sin pausa que se marca su personaje) y Pau Roca hacen un gran trabajo, con mucha química entre ellos; y la directora Marilia Samper y la coreógrafa Nuria Legarda bordan el montaje de la obra.


En resumen: nos encantó. Además fue nuestra primera experencia con el método de pago de la taquilla inversa que encontré muy interesante. Hasta el 9 de febrero tenéis tiempo de disfrutarla en la Sala Beckett.

viernes, 10 de enero de 2014

En la biblioteca... hay muchos números

Mostrador de préstamo. Suena el teléfono. Es un hombre. Quiere que le renueve el préstamo de un libro. 
Le digo:

- ¿Tiene usted su carné a mano?
- Sí.
- ¿Me dice el número, por favor?
- ...silencio...
- ¿Oiga?
- Es que en el carné no hay ningún número.
- Fíjese, ya verá como sí, debajo del código de barras.
- [Indignado] Oiga, ¡esto no es un número, son muchos números!

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martes, 7 de enero de 2014

Padres jashondos

Hoy quiero recomendaros un par de libros escritos por padres jashondos que abordan el tema de la m(p)aternidad de manera desenfadada y divertida.

El primero es Padres no ñoños: cómo tener un bebé y no volverse unos cursis, una lectura que se me hizo fundamental por aquello de haber sido testigo en la sala infantil de la biblioteca de multitud de casos de adultos que daban vergüenza ajena después de haber sido padres. 
La transformación, que algunas ya sufren desde el embarazo mismo, pero sobre todo la posterior, una vez ya tienes al crío en casa, es una de las cosas que más miedo me daba. El libro está estructurado en capítulos, con cada acción a evitar. Muy divertido. Escrito por Ata Arróspide, papá no ñoño, empezó con un blog que ahora hasta incorpora tienda online donde venden su propia línea de ropa y accesorios no ñoños para los bebés.
Destaco un par de citas que me han hecho sonreír, empezando por el tema clásico de "¿cómo vais a vivir en este piso tan pequeño?" hasta el "¿no vas a comprar este chisme taaaaan indispensable para tu bebé?":

"Recuerdo que, cuando yo era niño, todo era mucho más pequeño, aunque a mí me pareciera más grande. Sobre todo las casas y los coches. Y cabíamos. En cambio, ahora hay mucha gente que los oyes y piensas:¿dónde vivían éstos en los setenta o en los ochenta? ¿En la mansión de los Colby?"

Y otra cita clásica en la que me he visto involucrada infinitas veces por padres desesperados en la sala infantil de la biblioteca:

"Pero todavía hay una variante más retorcida y enrevesada de dar el cante en las conversaciones con tu bebé: involucrar directamente a un extraño que no tiene culpa alguna: ¡¡¡Cómete el yogur porque si no va a venir este señor y te va a comer el culo y te va a llevar a un sitio que tiene jaulas para los niños que no comen!!! Y el pobre señor es un buen hombre que jamás le ha hecho daño a nadie."

La segunda propuesta es el libro Padre, el último mono de Berto Romero, Oriol Jara, Roger Rubio y Rafael Barceló. Si el primero me pareció ingenioso y divertido, éste fue desternillante. Literalmente me daban ataques de risa en el autobús mientras lo leía de camino al trabajo. Era para verme.
Planteado desde el punto de vista masculino, aborda desde el embarazo a las primeras semanas de vida del retoño resultante, con el padre como testigo prácticamente inerte del proceso. No tanto por voluntad propia sino por una especie de conspiración social hacia la integración masculina en el milagro de la vida. Yo que siempre he sido un poco masculina, me he sentido muy reflejada en el libro, dado que no me han interesado mucho las diferentes fases del embarazo, tampoco he tenido antojos, ni cambios de humor... Soy raruna.
También os diré que el hecho que os guste el humor de Berto Romero es un punto a favor para leer este libro.
Así que aquellos padres que quieran involucrarse encontrarán cantidad de consejos e información que les vendrá muy bien tener en cuenta y encima todo explicado de una manera tan divertida, surreal, amena y original que parecerá que no estáis aprendiendo, cuando sí lo hacéis. ¿Un ejemplo?

"Una advertencia, cuando salga la placenta, no es recomendable que el padre haga bromas del tipo: Esto guárdemelo en un tupper que cuando viene de visita Tom Cruise nunca sé qué sacarle para picar.
Aunque nunca habrá mejor lugar ni momento para soltar este chiste, cualquier miembro del personal sanitario que atiende partos habrá oído esa broma tantas veces que lo único que les impedirá tirarle la placenta a la cara es que las normas del hospital son muy específicas respecto a atacar a los usuarios con desechos clínicos."

Ambas lecturas las tenéis disponibles en la red de bibliotecas de la provincia de Barcelona. Si pincháis en el título de cada libro, seréis dirigidos al catálogo y podréis comprobar qué bibliotecas los tienen disponibles.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Los juegos del hambre, de Suzanne Collins


En un mundo postapocalíptico, en Panem el Capitolio gobierna con dureza  los 12 distritos en los que ha sido dividida la sociedad. Especializados por sectores (uno para la agricultura, otro para la minería, etc) y sometidos a un rígido control. 
Cada año, para recordar que la rebelión es inútil se celebran Los Juegos del Hambre, una competición televisada donde los participantes son un chico y una chica de cada distrito, elegidos por sorteo. 24 participantes en total que tendrán que luchar a muerte hasta que sólo sobreviva uno de ellos.

La historia empieza en el Distrito 12 cuando la pequeña Primrose Everdeen es escogida como Tributo para participar en Los Juegos del Hambre. Su hermana Katniss se ofrece voluntaria para sustituirla, salvándola  así de una muerte segura. Este es el inicio de una lectura sin fin, en la que prácticamente no tuve tiempo ni de respirar entre capítulo y capítulo, libro a libro. Los Juegos del Hambre engancha que es un primor. Cualquier intento de dejar la trilogía para intercalarla con otras lecturas fue en vano.

Narrada en primera persona y tiempo presente, el lector se une a la protagonista en su lucha para sobrevivir a la matanza que se desarrollará en la arena, pero también es uno más de los espectadores del Capitolio, dedicados al hedonismo y al ocio, que tanto disfrutan de la masacre anual.
A lo largo de las tres entregas de la saga, a la historia se le añaden más elementos como el triángulo amoroso de Katniss con Gale y Peeta y la descarnada guerra final para derrocar al Capitolio. Ambos elementos sirven de propósito a la autora para desarrollar la profundidad psicológica de la protagonista adolescente.

Lo que más me ha gustado de la trilogía, obviando los elementos propios del género fantástico-distópico y de aventuras, es que la historia no cae en maniqueísmos típicos. Tanto en el comportamiento  a veces voluble y caprichoso de la propia Katniss respecto a sus dos compañeros masculinos, hasta en la guerra que se desarrolla en la tercera entrega, donde los dos bandos utilizan y sacrifican cuantas vidas humanas sean necesarias en favor de sus líderes y de sus ideales.

El retrato evolutivo de la psicología de la sociedad y de los personajes que la habitan, así como de sus propios conflictos, que empieza con la frivolidad extrema del Capitolio y acaba con un tono negro y nihilista generalizado, es otro de los puntos fuertes de la saga. 

Como todo fenómeno literario, Los Juegos del Hambre cuenta con grandes entusiastas, pero también con detractores. De entre todas las críticas y reseñas leídas me quedo con dos, una de cada lado. Entre los entusiastas recomiendo leer el post La gran potencialidad literaria de Los Juegos del Hambre publicado en el blog Lector Empedernido donde se analiza la estructura literaria, la profundidad psicológica e incluso la simbología presentes en la saga. Del lado contrario me interesó especialmente el post Circo romano por televisión del blog Bienvenidos a la fiesta de Luis Daniel González, donde el autor expone su opinión al respecto de la saga como ejemplo de los recientes fenómenos literarios distópicos que utilizan excusas educativo-culturales-morales (en palabras del propio autor) para justificar dichos relatos que utilizan la muerte gratuita o las masacres para jugar con el morbo y la curiosidad del lector. Es muy interesante también profundizar en esta teoría a través del artículo del mismo González, Novelas juveniles inquietantes o sociedad inquietante donde se contraponen diversos ejemplos literarios que sí tendrían intención literaria con otros, como Los Juegos del Hambre, que no.

En todo caso, Los Juegos del Hambre es una interesante propuesta literaria a la que vale la pena dedicarle vuestro tiempo lector y si queréis posicionaros luego de un lado, del otro o de ninguno. Y si ya la habéis leído me interesará saber vuestra opinión al respecto.

martes, 26 de noviembre de 2013

Experimentando con mi sobrina prelectora


El título de este post suena muy mal, lo sé. Pero no se alarmen no le he hecho nada malo a mi sobrina, al contrario. Emma cumplió el pasado viernes su primer añito de vida y desde que nació me he dedicado a regalarle libros. ¿Por qué? Hombre, menuda pregunta, parecen nuevos por aquí...
Pues porque me sabía de memoria la teoría de los bebés prelectores, que llevaba tiempo repitiendo a padres y maestros, pero nunca había podido comprobarlo por mí misma. La curiosidad era inmensa.
Aunque más que por qué, la pregunta sería, ¿cómo ha sobrevivido la criaturita a tamaña tía monotemática?
Yo también me lo pregunto. Como les decía, parece ser que mucho mal no le he hecho pues mi hermana aún me deja entrar en su casa, achuchar a su hija y permitirme que me la coma a besos. Y la pequeñaja lo único de lo que se muere, es de la risa.

Los primeros libros que le regalé fueron aquellos que eran más fáciles de manipular para bebés de edades tempranas porque están fabricados con materiales muy resistentes y lavables que además permiten ser chupados, como los de tela o los que son para mojar. Mi primera gran emoción, cuando comprobamos con con tres mesecitos cogía el libro con sus manitas y fijaba la vista en las ilustraciones. Fue una pasada... Mis escogidos para esa etapa, entre otros, la versión de tela de Adivina cuánto te quiero y en versión de plástico para mojar El baño de Elmer.


Pasado ese primer subidón, seguimos con los libros de tela más elaborados, con sonidos, lucecitas (que por cierto descubrimos a posteriori que las tenía) y elementos que sobresalen del libro, y también con los de cartoné con esquinas redondeadas. De estos últimos, bueno y de los de tela y para mojar también, hay multitud de variedades en el mercado editorial. Algunos tienen sencillos hilos argumentales, otros son concatenaciones de imágenes sobre el mundo cotidiano del bebé o conocimientos básicos como los colores, las formas, las letras... Como son muy resistentes, son ideales para que los muerdan, los golpeen, los chupen...

















Mi colección favorita de libros de cartoné para bebés es Los libros del chiquitín de Helen Oxenbury. Está formada por diez títulos sin texto, con imagénes de colores suaves, niños sonrosados e historias sencillas. Los objetos y situaciones que ilustran cada libro inteactuan con el bebé (chiquitín). También le he comprado la colección Emma de Jutta Bauer porque a parte de que lleve de nombre el mismo que mi sobrina, la ilustradora es una de mis favoritas. Cada título ilustra situaciones cotidianas (come, ríe, llora, en casa) y tiene pequeños textos rimados. ¡Me encantan!

















Otro momento importante también fue cuando le hice el carnet de biblioteca, que cogió con un entusiasmo bárbaro, aun sin saber qué y para qué era. También hemos introducido los libros de canciones, nanas, rimas y onomatopeyas para leerle en voz alta y que vaya descubriendo el sonido y la entonación de las palabras. Es divertidísimo leer y cantar con ella porque se muere de la risa, parece que la canción le haga cosquillas. No sé, a lo mejor soy yo, pero creo que disfruta un montón con la lectura y sólo tiene un añito.
Me lo paso genial con ella y animo a todos los papis a que lo hagáis, es muy divertido y estamos creando unos cimientos muy sólidos para construir un hábito muy importante.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Serás la madre que decidas ser

Supongo que ya me venía de fábrica, pero el paso por la Facultad de Biblioteconomia de la UB acabó de afianzar una costumbre que tenía muy arraigada: buscar información para resolver cualquier duda o sustentar una hipótesis preconcebida.
Hasta sobre el tema más tonto busco libros, artículos, páginas web y todo lo que se me ocurre para saber aquello que me pica curiosidad, y en un tema tan trascendental como el de la maternidad no podía ser menos. ¡Sería peor! Quizá el hecho de trabajar en la sala infantil de una biblioteca me ha facilitado la oportunidad de contemplar ejemplos de lo que me gustaría ser como madre, pero sobre todo muchos más ejemplos de lo que no querría llegar a ser por nada del mundo.
Así que en cuanto elAbogado y yo nos decidimos a quedarnos embarazados empezó mi búsqueda bibliográfica. Empecé a obsesionarme con fuentes de información donde encontrar testimonios, tanto positivos como negativos, sobre ser m(p)adre. ¿Por qué querrías ser madre? Una vez pasado el tiempo ¿te ha compensado ser madre? ¿Te has arrepentido? 

Sorpresivamente para mí, no encontré demasiada variedad al respecto. La lectura que más me impactó fue No kid: 40 buenas razones para no tener hijos. En este ensayo de la autora Corinne Maier el lector puede acceder, como bien indica el subtítulo, a cuarenta razones para no tener hijos. La propuesta es radical y más allá de afirmaciones muy muy exageradas que se pueden encontrar en el libro, me tomé esta lectura como una brutal crítica social a tener hijos porque sí. Como quien se compra un coche o se va de viaje, aquella de más allá se ha quedado embarazada y de golpe se me despierta el instinto maternal. Si tienes dudas, leerte este libro te sacará de ellas. O te produce un rechazo visceral o te afianza en tu convicción de tener hijos, y encima hacerlo "bien", ya que las cuarenta razones son tan espeluznantes que si de verdad quieres ser madre lucharás con todas tus fuerzas para que ninguna de ellas se haga realidad.

Pensé que me quedaría con esta lectura y ya, pero llegó un libro a la biblioteca que me llamó la atención: Una nueva maternidad, formado por textos de mujeres que publican en sus propios blogs, siguiendo la línea de la crianza natural. A los pocos días una compañerá reseñó en el blog de las bibliotecas el ensayo La mujer y la madre de Elisabeth Badinter y también me lo leí. Dos opciones que no pueden ser más contrarias. En el primer libro, hay un tono general hacia la maternidad como se concebía antes de la incorporación al mercado laboral de la mujer, resumiéndolo muy burdamente (porque hay más que esto) sería un por y para los hijos. Por cierto, ¿dónde están los padres en toda esta revolución en la crianza? Me preocupa que las propias mujeres no les mencionemos ni les incluyamos en el proceso. En el segundo libro, se define a la maternidad como la nueva esclavitud femenina.
Ninguno de los dos me acabó de convencer, ni tanto ni tan poco. Busco un punto medio entre renunciar a todo, o casi todo, por mis futuros hijos y renunciar a la maternidad por mantener tal como estoy ahora con mi trabajo y mi vida personal. Creo que es posible encontrar el equilibro, és más, Elisabeth Badinter define esta realidad como la mujer que se adapta. Espero poder llegar a ser esa mujer que se adapta, ser feliz con mi futura maternidad, poder compaginarla con las cosas que me gusta hacer, transmitírselas a mi hijo y seguir trabajando, ya que sería incapaz de renunciar a mi sala infantil ¡y a mis otros niños! :-)

Al final, toda esta vorágine lectora sobre la maternidad acabó repentinamente cuando hablé con Yolanda, amiga y compañera del trabajo, y ante mi exposición de todas las lecturas que había hecho, soltó un sonoro "puf" de pesadez y me sentenció con sabiduría: "Serás la madre que decidas ser, la que tú escojas y creas que debes ser". Tan fácil y tan sencillo como eso. Espero que finalmente sea así...