lunes, 16 de marzo de 2009

Sound bites, de Alex Kapranos

Me gustan los libros de experiencias. Sé que son repetitivos. Una persona que te explica sus vivencias sobre un tema concreto. Si son gastronómicos aún más: qué es lo más raro que ha comido, dónde, cuáles son sus gustos, etc. Aún así me gustan y me los leo, y con ganas.

El último que ha pasado por mis manos es Sound Bites: comerse el mundo de gira con Franz Ferdinand, una recopilación de las columnas que escribía el líder del grupo, Alex Kapranos, para el diario The Guardian.

Lo primero que me ha sorprendido es la fina prosa de Kapranos (serán los estereotipos rockeros...) y lo segundo es que el cantante primero fue cocinero. De ahí que su sentido gastronómico no sea vencido por miedos y/o prejuicios culturales hacia la comida. Esa postura la hace interesante cuando la compara con el resto de miembros del grupo que se niegan a probar según qué cosas y si lo hacen las acabarán escupiendo (como el pulpo en Donostia).

El autor abre el libro con una columna donde relata su primer experimento de exploración gastronómica en la infancia, pasa por relatar una de sus primeras experiencias en el mundo de la cocina profesional (con muchos cuchillos a lo Bourdain) y de ahí empieza la gira por el mundo donde se nos recomiendan manjares, mercados, restaurantes y se comentan costumbres gastronómicas.

A mi parecer muy divertido. Juzgad vosotros mismos:

"No voy a comer carne en un mes. No después del último plato: criadillas. La perla montañesa: testículos de toro. Antes de que lleguen, trato de imaginarme qué aspecto tendrán. Me imagino que serán por lo menos del tamaño de un limón. Me sorprende ver que no son mucho más grandes que los míos. Preguntamos al camarero si a él le gustan. Suelta una risita. -No-. Pincho uno con el tenedor. Un líquido transparente sale de los agujeritos, dejando un pestazo a lefa. Corto un trozo. Me lo meto en la boca. Lo mastico. Sabe igual que una bolsa de peniques verdes. No está bueno. Una ex novia mía se quejó en una ocasión del sabor que le quedaba después del sexo oral: decía que era como haber estado masticando una bolsa de peniques verdes, oxidados. Al sentir en la lengua ese peculiar regusto metálico se me aparece su cara, torcida por una mueca de asco, diciendo: -¿A qué tenía razón?-. Bien está que todo lo que camina vaya a parar al asador, pero eso no significa que te tengas que comer sus pelotas".

Por último me parecen indispensables los restaurantes y demás establecimientos que recomienda por todo el mundo como por ejemplo el mejor café, la mejor hamburguesa, el mejor curri, los mejores donuts...

KAPRANOS, Alex. Sound bites: comerse el mundo de gira con Franz Ferdinand. Madrid: 451 Editores, 2007. 190 páginas. ISBN 978-84-96822-24-5.

Bibliotecas de la provincia de Barcelona donde coger este libro en préstamo

2 comentarios:

bravecoast dijo...

jaja parece interesante, me gusta la gente que se atreve a probar la comida que le parece rara (yo no sería capaz me temo)

y que G$%&RRI eres!!! de donde has sacado ese libro del Pequeño Nicolas! Es uno de mis ídolos (le da mil cien vueltas al Manolito Gafotas).

Dakmarcita Hernández de Allueva dijo...

Tu blog es mi descubrimiento de hoy (uno de los felices)
Te invito a pasar por el mío, que al fin y al cabo es la tarjea de presentación más exacta de quién soy.
Saludos desde Caracas!