jueves, 16 de junio de 2011

Bernie Gunther, mon amour

Mi contacto con la novela negra había sido visual, superficial e intermitente por la biblioteca de mi santa madre que tenía un gran número de casos de los detectives Maigret y Wallander, entre otros. Era una lectora joven, sobradilla, y la novela negra la asociaba a agradables ancianitas invitando a sus amigas a tomar te (previamente envenenado). Lo más cerca que estuve del género fue con las series de novelas de asesinos, también en serie. Recuerdo vívidamente el poso que me dejó la lectura de El dragón rojo de Thomas Harris a la tierna edad de 13 años, y que desde entonces asocio a mi miedo a que entre un asesino en casa mientras duermo.


Pero hace tres años conocí a mi biblio-maestra jedi particular (Clara, et trobo molt a faltar!!!) y me entrenó en el poder de la fuerza negra y criminal haciendo la compra novelesca de la biblioteca. Un abanico de opciones se desplegaba ante mí, pero al carecer de conocimientos y experiencia previos no sabía por dónde empezar. Así que empecé a toquetear, olfatear y reflexionar esperando que una luz me guiara a la hora de efectuar mi elección. Siempre es importante saber elegir un libro, pero más si es una lectura que hará de puente entre el lector y un género literario. Una mala elección puede que te aleje para siempre del género o aún peor, que escojas la bazofia y te guste. Un elemento de presión añadido era que acababa de integrarme en laBanda y sus dos miembros (el Jefe y el De En Medio) son bastante entendidos en lo negro y criminal, y yo quería encajar, para que nos vamos a engañar.


Mi biblio-maestra jedi acudió al rescate presentándome a Bernie Gunther cuando supo de mi interés por los hombres tocados con sombreros (pero con clase, no los borsalinos de colores que llevan los personajillos cool actuales; si son Panamá puede que pierda la cabeza) y por la Segunda Guerra Mundial en general y los nazis en particular. Como no podía ser de otra forma, mi celestina acertó y un año después de nuestro primer encuentro sigo ebria de amor por el detective alemán.


Todo empezó en Berlín, el verano pasado. De día, visitaba la ciudad junto con mi familia política, pero al acabar la jornada turística empezaba mi adulterio con el detective, que me llevaba por el Berlín negro del 36, repleto de violetas de marzo, y donde por arte de magia se me aclaraba y ondulaba el pelo y los labios se me teñían de un rojo más bien subidito. Quizá es un cliché muy manido, pero a la par bien construido. ¿Será porque el padre del detective Gunther, Philip Kerr, es admirador declarado de su tocayo Marlowe? Que los entendidos me iluminen.


La serie Berlin Noir (quizá lo correcto sería llamarla trilogía, puesto que sólo las tres primeras novelas son conocidas así) sigue a rajatabla las características básicas del género, quizá al ser primeriza por eso me gustó tanto, aunque lectores mucho más experimentados que yo alaban su calidad literaria. Otro ingrediente que me apasiona es la mezcla de ficción y elementos/personajes/hechos históricos relacionados con la Segunda Guerra Mundial y el nazismo. Qué maravilla codearse con los malos malísimos Heydrich, Mengele o el propio Hitler, en la misma Alemania, con los ruskis en Ucrania o tras los nazis huidos a Sudamérica...

Las siete paradas del trayecto son Violetas de marzo, Pálido criminal, Réquiem alemán, Unos por otros, Una llama misteriosa, Si los muertos no resucitan (ganadora del III Premio Internacional de Novela Negra) y Gris de Campaña.


Mi obsesión por el detective Gunther es tan visceral, a ratos un pelín obscena, que no he podido, ni he querido, deternerme hasta acabar con la última gota de su esencia y hace poquito finalicé con la última entrega de la serie. 7 novelas, leídas de cabo a rabo, a conciencia y que me han hecho disfrutar como hacía mucho tiempo que no lo conseguía otra lectura.

Bernie, mon amour, ¿cuándo volverás a por mí?

5 comentarios:

bravecoast dijo...

mierda! sabia que olvidaba algo xDD me habias hablado de estos libros y trataba de recordarlos! menos mal que vienes al rescate con tu blog :D

Samedimanche dijo...

Comparto tu afición negra y sombrerera. Este verano me hago, sin falta, una foto en el Puente de Tolbiac...;D

Iris dijo...

Bravecoast: léete el primero y ya me lo dirás.

Samedimanche: queremos ver esa foto!!! :)

Silver dijo...

Lo he hecho. Me he leido el primero y confieso que me ha encantado. La ambientación de la Alemania nazi es simplemente magistral pues los nazis no son esos seres que son una excusa para tener un malo, sino una panda de fanaticos que destruyen el país y lo llevan al abismo, pero también tienen sus contradicciones y sus luchas internas. El prota recuerda bastante a los detectives de novela negra norteamericana clásica: solitarios, irónicos, valientes e integros en un entorno corrupto. Desde luego he empezado con Violetas de marzo pero ya tengo ganas de recoger el segundo libro: Palido criminal. Seguiremos leyendo

Iris dijo...

Gracias Silver, tu opinión negra y criminal vale mucho para mí! :)