viernes, 26 de febrero de 2010

Patinar es muy cool o no

Se acabó lo que se daba. Ya puedo volver a mi ritmo de sueño "normal" y esperar que a finales de marzo se dignen a retransmitir el mundial de patinaje. Y no sería tan raro dadas las audiencias que hemos conseguido aportar los chiflados que nos hemos quedado de 2 a 6 de la madrugada viendo las finales olímpicas. Del 10% han sido.

Estaría bien poder ver la gala de exhibición y así huir de las coreografías y músicas manidas de las competiciones. No podría contar cuántas veces he escuchado el Concierto de Aranjuez, el Tango de los exiliados, el Firebird y la banda sonora de Amélie. ¡Qué cansino! Aunque de tanto en tanto, algún patinador se lanza a la originalidad se viste con una camisa de fuerza y compite con una música estridente como Schultheiss o sale a la pista Johnny Weir y todo se convierte en una gran fiesta de maquillaje y purpurina.

Y es que patinar puede ser muy cool, aunque a muchos les parece que sólo se trate de ir dando saltos, cuanto más alto y más vueltas mejor, sin ton ni son. Esas polémicas y niñerías han marcado la competición masculina, aunque ha quedado demostrado que también hay que saber bailar, expresar con el cuerpo y tener técnica. La perfección reside en el conjunto y eso es lo que emociona del patinaje sobre hielo.

Twistanschauung, de Víctor García Tur

Confieso que no leo mucha literatura catalana. Ahora que lo pienso no sé muy bien por qué. Seguro que me influyen fobias personales hacia algunas "pepas" tipo Pàmies (¡uis, qué rabia!), listos tipo Empar Moliner (aunque admito que algunas cosas me hacen gracia) o pasados de rosca tipo Marius Serra que de tanto juego de palabra al final la historia importa tres pimientos.

Pero a veces hay elementos que me motivan como por ejemplo un buen título y no me podréis negar que Twistanschauung es un título genial. Al menos a mí me lo parece. Si encima es un libro de relatos y viene avalado por el Premio Documenta, ¿qué otra opción cabe a parte de leerlo?

Y no me ha decepcionado. Víctor García Tur ha tejido trece relatos originales y diferentes -tanto en su forma como en su fondo-, acabas un cuento y el libro vuelve a empezar -todos los relatos comienzan en la página 13-, algunos son realistas otros surrealistas y otro biografía ciencia ficción..., pero lo que todos tienen en común es que son refrescantes, carecen de maniqueismo y están llenos de sorpresas.

Mis cuentos preferidos son: El conte de Fons i Figura, Apunts per a un Elogi de Quingying Zhou y Les 7 Diferències.

Si lo leéis, ya me lo diréis.

GARCÍA TUR, Víctor. Twistanschauung. Barcelona: Empúries, 2009. ISBN 9788497874304.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Oferta disponible sólo durante las próximas 12 horas

Aún no me he acostado. Cuando esta noche me vaya a dormir habré pasado 34 horas seguidas despierta, sin haber echado un triste sueñecito porque esta madrugada me he quedado en vela viendo la competición del programa corto de patinaje artístico femenino y no me he ido directamente a dormir porque a las 9 entraba a la biblioteca. Hoy tengo doble turno.

Lógicamente tendría que ser un día de perros. Sin haber dormido, 12 horas seguidas en la biblioteca con los frikazos por todas partes, con los ojos que se me van a caer en cualquier momento..., pero sin saber muy bien por qué he empezado (quizá sería más correcto decir he continuado) el día de muy buen humor. De un optimismo rallando lo asqueroso.

A las 6 am cuando ha acabado el patinaje, he exprimido cuatro naranjas, he conjurado por primera vez la magia del café (Cesc, he estrenat la teva cafetera!), he cocinado huevos revueltos con parmeggiano y dos tostadas se han tostado en la tostadora.

Con las pilas cargadas con un desayuno bien atípico en mí (qué lejos del zumo de limón con agua diario), he cantado en la ducha, el gato maullaba (más bien lloraba de puro terror), me he secado el pelo, me he cuidado la piel en tres minutos a lo Clinique y he estrenado mi primer conjunto primaveral.

Y así de salerosa me he desplazado hasta la parada del autobús, con Dean Martin en el iPod chivándome el ritmo de los pasos, no le he deseado a ningún inepto al volante que se diera un buen tortazo por bloquear el carril bus, he llegado a mi hora al trabajo, me he marcado éste cha-cha-cha con un compañero bibliotecario antes de abrir y encima ha llamado el loco que quiere matar a todo el mundo (¡A las hijas de puta feministas hay que matarlas a todas!).

Estoy radiante de asquerosa felicidad, pero como me conozco sé que no va a durar mucho así que dense por enterados y saquen provecho todos los que puedan... y sepan.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Ojeras de 68.69

De por sí tengo ojeras, pero lo de hoy ya eran ojeras de zombie o mejor dicho ojeras de 68.69 porque ésa es la puntuación que alcanzó ayer Javier Fernández en la competición masculina del programa corto de patinaje artístico en los JJOO de Vancouver.

Esperar a que le tocara el turno siendo las tantas de la madrugada no fue sufrido porque antes que él patinó el genio, Evgeni Plushenko que con la ejecución de su programa corto dio un simbólico golpe en la mesa para todos aquellos que aún cuestionan que siga patinando. ¿Cómo no va a seguir si en 30 segundos se marcó un triple axel, una combinación de cuadrúple-tripe y otro salto triple? Menuda locura.

Podría haberme ido a dormir cuando Javier Fernández acabó su programa manteniendo en mi retina su triple axel perfecto. Total, sólo eran las 3.30, pero es que la competición estaba al rojo. Faltaban por salir los grandes, los figuras: Contesti, Joubert, Lambiel, Lysacek..., pero se dio la gran sorpresa.

Los japoneses hicieron los programas de su vida, apareció Denis Ten un patinador de apenas 16 años que dejó a todo el mundo con la boca abierta por su desparpajo y su técnica superlativa; cada patinador subía un poco más el nivel. Me dieron las 4, las 5 y al final me dije que de perdidos al río. Me quedo hasta el final y hice bien, muy bien.

Contesti y Joubert prácticamente se despidieron de cualquier opción de subir al podio, Lambiel estuvo francamente bien, pero le faltó precisión y Lysacek, el actual campeón del mundo, se quedó a 55 décimas de Plushenko. Lloró y todo, no me extraña.

Y si no lo visteis, os recomiendo que os paséis por la web de RTVE y os miréis los vídeos y leáis la crónica de Olalla Cernuda.

Una competición como hacía muchísimo tiempo que no veía. Mañana no me pierdo la final con la ejecución del programa libre. A ver quién es el guapo que le quita el oro a Plushenko... ¿De cuánto serán mis ojeras el viernes?

Las imágenes son de rtve.es, la primera de Lambiel entrenando y la segunda de Javier Fernández.

lunes, 15 de febrero de 2010

Endogamia patinadora

no puedo parar, no puedo parar, ¡de patinar!

sábado, 13 de febrero de 2010

Biblioteca, ¿dígame?

La mayoría de llamadas que atiendo en la biblioteca son de lo más anodinas. Preguntas sobre la hora a la que abrimos o cerramos, si tenemos tal libro o tal otro, renovaciones de préstamos..., pero últimamente pasa algo extraño cada vez que descuelgo el auricular y digo: biblioteca, ¿dígame?

Me lo estoy pasando tan bien con las llamadas peculiares que me las apunto para no olvidarme de ninguna:


Llamada número 1:
- Biblioteca, ¿dígame?
- Hola, ¿hoy es lunes?
- Sí, es lunes.
- Vale, muchas gracias. Adiós.
- Adiós.

Llamada número 2:
- Biblioteca, ¿dígame?
- Mire, eee, que yo, eee, cogí un libro el otro día...
... silencio...
- Sí, dígame.
- Yyyy, pues eso, que cogí un libro el otro día, yyyy, ya me lo he leído.
... silencio...
- Sí, dígame.
- Pues queee, eee, ¿ahora qué hago?
- Bueno, pues si ya lo ha leído, podría devolverlo a la biblioteca.
- Ah, valeee, ¿puedo venir ahora mismo?
- Sí, por supuesto.
- Valeee, adiós.
- Adiós.

Llamada número 3:
- Biblioteca, ¿dígame?
- ¡ME CAGO EN TODOS LOS POLICÍAS LOCOS HIJOS DE PUTA!
y colgó...


Las llamadas de los dos primeros usuarios me desconcertaron en su momento, pero nada más. Son los típicos colgaos, o no y eso es lo más grave, pero el tercero es un auténtico loco que llama a la biblioteca y en cuanto dices tu retahíla de presentación se pone a gritar como un enegúrmeno. Soy muy fan de este hombre porque nunca sabes por donde te va a salir. La primera vez que atendí una llamada suya me quedé tan perpleja que fui incapaz de recordar lo que me había dicho y como cuelga tan rápido como acaba de pronunciar la última palabra..., pero desde entonces estoy muy atenta. Y esta atención se ha visto recompensada con una llamda anunciando una gran gesta excretora de gran tamaño, o al menos eso dijo. Y se ve que a mi biblioteca no es a la única que llama. ¡Y todavía hay quien dice que las bibliotecas no son de utilidad!

miércoles, 10 de febrero de 2010

Reivindicaciones autobuseras

Parece que la gente está tan rebotada que cualquier sitio es bueno para que todo el mundo lea tus reivindicaciones, incluso la parte de atrás del cajetín donde colocan los folletos de la línea de autobús.

martes, 9 de febrero de 2010

sábado, 6 de febrero de 2010

Arte Google Street View

Viendo a los chicos que van en los coches, las bicis y los carritos de Google fotografiando cada milímetro de las ciudades para volcar la información en Google Street View, pienso si habrá gente que le sacará más partido a esta aplicación que la simple curiosidad de "vamos a ver cómo a quedado el portal de casa".

Y se ve que sí. Si eres suficientemente geek para viajar por el mundo sin moverte de tu casa, del banco del parque o de la biblioteca, y encima tienes dotes pictóricas, puedes hacer lo mismo que Bill Guffey, un artista de Kentucky que pinta cuadros basados en imágenes vistas en el GSV de ciudades de todo el mundo, entre otras Barcelona, Londres, Los Ángeles, Denver... Incluso ha creado una serie de cuadros que reflejan todos los estados de los Estados Unidos.

cruce en Barcelona con la oficina de La Caixa a la izquierda
o como lo ha titulado el autor Barcelona Walk, de Bill Guffey

y así ve Barcelona Chuck Larivey, concretamente el número 92 de la calle Calabria

El hombre, que declara no haber estado ni en un 99% de los sitios que ha pintado, es tan apañado y ha creado tanto furor su técnica que ha abierto un blog dedicado a la pintura de paisajes "virtuales" en la que participan artistas de todo el mundo. Incluso Google le ha dado permiso para utilizar las imágenes y lo felicitan por ello.

Curioso, ¿no?

Me enteré de esto aquí
Blog de Bill Guffey